Un Viaje de Visión


Por el Arcángel Miguel

Amados Maestros de Luz, al reunirnos este día permítanme llevarlos en un viaje de visión. Muchos de ustedes están comenzando a recordar y a aceptar el hecho de que el planeta Tierra no es su hogar; ustedes son sólo visitantes aquí en una misión, podrían decir. No es poco común oír "nunca he sentido que pertenezco, nunca parezco encajar con otros, ni siquiera con mi familia." Y siempre han tenido anhelos y sueños nebulosos, ilusorios, simplemente fuera de los márgenes de su mente, fuera de alcance. Ya desde niños deben haber sentido descontento, como si hubiera algo que deberían recordar, o que tenían que apurarse y convertirse en adultos porque había algo importante que tenían que hacer ¿pero qué? No tenían idea. Eventualmente esto se volvió un descontento divino que los empujó (algunas veces no muy suavemente) hacia el camino de la iluminación. Y entonces el viaje de regreso a casa comenzó. Imaginen, queridos, cómo sería estar en perfecta comunión con el Creador, sintiendo semejante amor, que todo lo abarca, y gozo mientras son lanzados como parte de los Rayos Divinos de expresión para crear y experimentar bajo la dirección de su Padre/Madre/Dios. Visualicen a su ser como un gran vórtice de energía, pulsando con poder, enviando grandes rayos de luminoso color, radiando ondas de energía y creando sinfonías de sonido que se mezclan armoniosamente con otros maravillosos seres semejantes a ustedes, mientras se expanden hacia el universo para cumplir la voluntad del Creador.

Perciban cómo se sentirían mientras las energías que proyectan se arremolinan y solidifican hasta que una estructura y forma se vuelve evidente. Bellas y únicas, más allá de toda medida, sus creaciones a través del poder de sus pensamientos, amor/emoción e imaginación. Imaginen ahora cómo sería experimentar esas magníficas creaciones: variedad más allá de la medida, fluídas, manando libremente, perfectas y armoniosas. Increíbles edificaciones brillantes, templos, jardines y aguas bailarinas, todo resplandeciendo en la luz del sol tan brillante y pura que lanza semejante multitud de colores preciosos que no serían capaces de poder nombrar todos, y mucho menos describirlos.

Personas elegantes, hermosas; hombres y mujeres, todos en su excelencia. Resplandeciendo, saludables, vibrantes, radiando paz y amor, pero también tal gozo que ustedes tienen que sonreír. Eleva su espíritu el sólo contemplar sus rostros, mientras ellos realizan felizmente sus diversas tareas. Hay preciosos, bulliciosos y felices niños de todas las edades jugando, estudiando, creando, bajo la vigilancia de sus amorosos y pacientes adultos. Pero no hay seres viejos, decrépitos o débiles vistos por ningún lado.

Caminan a través de los templos y las increíbles edificaciones, contemplando maravillados el exquisito, invaluable trabajo de arte y prodigioso mobiliario. Al pasar entre las múltiples puertas abiertas pueden escuchar cualquier tema imaginable siendo discutido por grupos de todas las edades; no sólo una persona enseñando, sino todas interactuando, compartiendo, contribuyendo. Dulces melodías flotan en el aire y observan cómo grupo tras grupo eleva sus voces en armonía, o toca instrumentos que no pueden siquiera reconocer, y mucho menos identificar. Todo mezclándose y creando onda sobre onda de vibraciones resonantes que los tocan hasta su misma esencia.

Salen a los jardines y le dan un banquete a sus sentidos con la belleza y aroma de las flores e intrincado paisaje; las aguas cristalinas alivian y enfrían el aire y sienten tal paz y unidad con toda la creación que parece que su corazón va a reventar de jubilo. Se mueven a lo largo del sendero hasta que se detienen a observar un increíble panorama resplandeciendo y brillando en la luz del sol y saben que éste es el lugar en donde desean pasar la eternidad. Es aquí a donde pertenecen y en donde encontrarán la realización, en este maravilloso lugar que han ayudado a crear.

Pero, después de mucho tiempo, ustedes y un gran número de otros seres son llamados a reunirse en el Gran Vestíbulo, un lugar reservado sólo para las reuniones más solemnes y sagradas. Están sobrecogidos de emoción porque ahí están presentes los Arcángeles y muchos otros seres magníficos que reconocen. Grandes, poderosos seres con los que han viajado y trabajado, o los han creado en el oscuro pasado. Sí, Yo estoy ahí, como mi amorosa Dama Fe, así como muchos representantes muy importantes de otras civilizaciones distantes y universos.

Uno de gran honor y responsabilidad, un ser brillante y glorioso, empieza a hablar a todos los ahí reunidos. Les es dicho que, si aceptan, han sido elegidos, junto con muchos otros, para ser parte de un divino experimento en un planeta llamado Tierra. A mí, el Arcángel Miguel, se me asignó como el supervisor y director angélico de este experimento, para guiarlos y protegerlos. Ustedes serían llamados "Mis Legiones de Luz".

Ya les hemos dicho los detalles de lo que sería el experimento y cómo se volvió errado; pero esto no es parte de esta visión que les estamos dando, ya que ésta es una visión de su perfecto pasado y de lo que están anhelando, profundamente en su interior, crear otra vez. Todos ustedes aceptaron ansiosamente, excitados y honrados de haber sido elegidos para tan importante misión. Entonces se les dieron sus asignaciones individuales, codificadas con su propia misión particular, su divino esquema y fueron enviados gozosamente en su camino. Plantada profundamente dentro de la memoria de su alma estaba la visión de su hogar, sus perfectas creaciones, sus logros brillantemente alcanzados en el nombre del Creador. Ni por un momento dudaron que esta misión no saliera igual que aquéllas en el pasado.

En el inicio esto fue verdad y el planeta Tierra fue construído igual que aquellos paraísos perfectos desde donde todos ustedes vinieron. Nosotros comulgamos con ustedes, los instruímos, alentamos y ayudamos en sus imponentes tareas por años más allá de medida. Ustedes saben lo que es, profundamente dentro de su esencia, delinear energía pura del Espíritu, de los magníficos seres que cargan los aspectos y atributos de los diversos grandes Rayos. Ustedes, como nosotros, estábamos en perfecta armonía con la Voluntad del Creador hasta que todo se volvió errado y cayó hacia una densidad en donde nosotros no pudimos por más tiempo conectarnos con ustedes, o ustedes no pudieron más conectar la energía de su Presencia Divina.

El velo del olvido comenzó a formarse sobre su memoria y su alma se desconectó de su cuerpo, suspendida sólo por un delgado cordón de plata. Ustedes eran emisarios divinos mandados en una misión sumamente importante y no han fallado. Deben saber que esto no fue su culpa: ustedes no fallaron. Hubo experimentos dentro de experimentos; proyectos de muchas civilizaciones que no fueron compatibles con el plan original. Y un experimento es sólo eso. No se sabe exactamente cuál será el resultado, aún en el nivel del Creador, ya que estuvo involucrado el don del libre albedrío.

Eventualmente se inició un nuevo plan, un plan para salvar a la humanidad y a la Tierra si era posible. Se decidió permitirles a aquéllos de ustedes que fueron enviados en la misión original continuar con alguna ayuda de las dimensiones superiores. Se tomó la decisión de ver si ustedes, que amaron grandemente al Creador por tantas edades pasadas, ustedes que tenían en su interior aquellas memorias de perfección antes de venir a la Tierra, podrían moverse dentro de la densidad y oscuridad con el resto de la humanidad y, a través de su amor, deseo y esfuerzos propios, emerger hacia una consciencia y amor aún más elevados, expresando y radiando de este modo mayor luz que antes, mayor sabiduría que antes, debido a sus múltiples experiencias y triunfante victoria sobre el reino de la materialidad.

Se sabía que vendría el tiempo en que el experimento llegara a una conclusión, a pesar del resultado: victoria o derrota. Nosotros estamos aquí para decirles, preciosos guerreros, que pueden clamar victoria. Está a la vista.

Es tiempo ahora para que saquen esas memorias de los oscuros huecos de su alma, mente y corazón. Es tiempo de que acepten su herencia divina y avancen, nuevamente, en la tarea de crear el Cielo en la Tierra. Tiempo para restablecer el Jardín del Edén, no sólo en un punto particular de la Tierra, sino en toda la Tierra en su integridad, como el paraíso que una vez fue. El paraíso que ustedes transportaron y reconstruyeron de sus recuerdos del hogar.

Les damos esta visión, queridos, para que una vez más reclamen lo que es suyo. Para que sepan que es posible. Ya que lo han creado antes, ustedes saben como sólo lo han olvidado. Construyan su visión mis amados guerreros. Comiencen dentro del centro de su propio corazón y reclamen ese poder y magnificencia que es su herencia divina. Entonces comiencen a radiar ese poder y perfección en su vehículo físico y hacia fuera en su mundo: sus relaciones, su lugar de trabajo, comunidades, nación y mundo. Permitan que todo lo que no les sirve más continúe en su camino de limitación o se una con ustedes en el reino de todas las posibilidades. El camino hacia la Luz y el sendero avanzando en espiral hacia la oscuridad están llegando a un punto distinto de separación. Están siendo forzados a enfrentar, de una vez por todas, las sombras de su ser, todos los desequilibrios y restricciones que los están anclando o deteniendo de su autorealización plenamente facultada. Si no desean ir hacia dentro y hacer las correcciones necesarias o balancear las energías discordantes, éstas se reflejarán de vuelta hacia ustedes de una forma sumamente dramática y poderosa a través de sus interacciones con otros.

Suéltenlo, mis fieles guerreros. Dejen ir todo lo que no los apoye o eleve hacia su destino elegido. Ustedes saben, todos ustedes saben, si sólo enfrentaran su propia verdad interna, aquellas cosas que los mantienen enlodados en la victimez en lugar de la maestría, en la limitación en lugar de la abundancia, en la atrofia, envejecimiento y muerte en lugar de la salud, juventud y vitalidad. Elijan la gloria del paraíso, elijan el gozo de ser nuevamente cocreadores con los grandes seres de Luz y los reinos angélicos. Elijan el camino que los conducirá finalmente a casa. Y sepan que -les hacemos una promesa- nunca más tendrán que experimentar limitaciones y angustia como las que han experimentado en la Tierra. Se han ganado las alas de un Maestro - Experimento Tierra.

Vengan, ayúdennos a despertar a tantas queridas almas como sea posible en el tiempo que queda, para que puedan unírsenos en el camino de nuestro retorno a utopía. Pero recuerden, es siempre su elección; sólo pueden elegir por ustedes mismos. Pueden mostrar el camino y proyectar el Amor/Luz del Creador y, por su ejemplo y suave guía, pueden aliviar las etapas de transición de otros. Pero cada uno debe tomar su propia decisión de ponerse en el camino. El tiempo se acerca, amados, y su anticipación no es mayor que la nuestra. Yo soy el Arcángel Miguel y les traigo estas verdades.


Mensaje del Arcángel Miguel a través de Ronna Herman,
Traducido por Claudia Cuesta

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